RETOS Y NUEVOS DESAFÍOS DEL OFICIAL DE CUMPLIMIENTO

RETOS Y NUEVOS DESAFÍOS DEL OFICIAL DE CUMPLIMIENTO

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Contenido
➢ La prevención y control de legitimación de capitales y sus nuevos contrincantes.
➢ La capacitación del Oficial de Cumplimiento en un entorno de alto rendimiento.
➢ El Oficial de Cumplimiento y su rol como “Mariscal de Campo”.
➢ La prevención y el negocio: ¡jugando a ganar!

“La prevención y control de legitimación de capitales y sus nuevos contrincantes”.

De la misma manera que la banca y los usuarios bancarios lo han hecho, el Oficial de Cumplimiento debe adaptarse a los nuevos tiempos.

Si bien es cierto, el sector bancario no es el único vehículo utilizado por el legitimador de capitales, si se constituye en el que mayormente privilegia. Por ello, los bancos, de acuerdo con la naturaleza y complejidad de sus negocios; productos y servicios financieros; volumen de operaciones; región geográfica donde actúan y tecnología disponible, deben implementar un “Sistema Integral de Administración de Riesgos de Legitimación de Capitales y del Financiamiento al Terrorismo” que comprenda medidas apropiadas para reducir la posibilidad de que, en la realización de cualquier operación financiera, sean utilizados para ocultar el origen, propósito y destino de los capitales ilícitos, o para desviar fondos de cualquier naturaleza hacia el financiamiento de grupos o actividades terroristas.

Sin embargo, tal como lo señala Marc Goodman en su obra “Los Delitos del Futuro”, “estamos construyendo una civilización sumamente interconectada, pero, al mismo tiempo, tecnológicamente insegura”. Lo anterior no solo facilita y abre nuevas puertas a la legitimación de
capitales y, por supuesto, los delitos que le preceden, sino que reformula las características de los actores, formas y amenazas que día a día debe enfrentar el sector bancario.

De allí que pueda afirmarse que, el principal contrincante del Oficial de Cumplimiento es el anacronismo; desde la perspectiva de: (a) su formación; (b) asunción de responsabilidades en función de la innovación como rasgo característico de la banca de hoy; y (c) aplicación eficiente de las políticas “Conozca su Cliente” y “Debida Diligencia”.

Constantemente se invita a los usuarios bancarios a adaptarse a las nuevas formas de prestar el servicio bancario, pero vemos con preocupación que en Latinoamérica en general, los Oficiales de Cumplimiento están quedando rezagados en términos de formación y adiestramiento acordes con los tiempos que corren. Esto conlleva a que, por momentos, se nieguen espacios a negocios que lejos de comportar visos de ilegalidad o pretender legitimar capitales, puedan contribuir a prestar un mejor servicio bancario, pero también puede provocar que se permitan negocios ilícitos. Dicho de otra manera, si la banca está en fase de evolución, la formación y práctica del Oficial de Cumplimiento también debe estarlo.

A lo anterior sumemos que, como bien sabemos, la legitimación de capitales supone un delito determinante y, en ese sentido, también debemos reconocer cambios importantes y, con base en esto, identificar otros contrincantes del Oficial de Cumplimiento en el desarrollo de su gestión, siendo estos: (i) los agobiantes avances tecnológicos y, con ello, una nueva clase de delincuentes decididos a usar la tecnología inescrupulosamente; (ii) los impactos negativos de la corrupción a nivel global; (iii) los efectos de la participación de las Fintech en el sistema financiero; y (iv) el sector inmobiliario como vehículo para legitimar capitales, de manera sigilosa y “repotenciada” en prácticas corruptas.

Todo lo anterior permite aseverar que, ciertamente, las tres etapas del proceso de legitimación de capitales (colocación, procesamiento e integración) siguen siendo las mismas, pero las actividades y comportamientos en que están representadas cada una de ellas, van cambiando vertiginosamente, pues al delincuente también le gusta y aprovecha la innovación. De allí nuestra insistencia en señalar que, el principal contrincante del Oficial de Cumplimiento es el anacronismo.

Esto nos conduce al segundo de los tópicos: “La capacitación del Oficial de Cumplimiento en un entorno de alto rendimiento”.
Conocer, entender y aplicar las recomendaciones del GAFI, predicar las normativas locales y foráneas en matera de AML, cumplir con las exigencias del regulador y hacer gala de métodos eficientes de investigación, incluso, hasta prácticas “policiales”, caracteriza la gestión del Oficial de Cumplimiento promedio, pero no lo es todo o, para ser sinceros, si no se adicionan otros elementos puede ser hasta precaria (la gestión).

El Oficial de Cumplimiento que exigen los tiempos que corren debe conocer, en lo teórico y lo práctico, de economía, finanzas, negocios internacionales, derecho comparado, financiamiento, tecnología y hasta inversiones en comodities, pues, cuando se es Oficial de Cumplimiento de un banco se es Oficial de Cumplimiento de un negocio que si de algo puede presumir actualmente es de estar reinventándose.

No se trata de ser expertos en las áreas del conocimiento antes mencionadas, y tampoco de asumir competencias que no le correspondan, pero sí de contar con todas las herramientas necesarias para entender el negocio que el Oficial de Cumplimiento debe cuidar de ser aprovechado por los legitimadores de capitales.

Antes de continuar, resulta oportuno citar dos ejemplos. Hace menos de tres meses, en el contexto de la Orden Ejecutiva emitida por el Presidente de los Estados Unidos de América, Donald Tump, de fecha 24 de agosto de 2017, participamos en algunos foros en los que se debatió sobre la debida diligencia aplicada a los bonos emitidos por la República Bolivariana de Venezuela y/o por los entes descentralizados de la administración pública venezolana. En tal sentido, nos preocupó mucho que Oficiales de Cumplimiento de importantes bancos (con alcance global), se permitieran formular ciertas recomendaciones sobre cómo entender y aplicar la Orden Ejecutiva en cuestión, cuando, a su vez, evidenciaban serio desconocimiento en materia de financiamiento internacional y el sistema de crédito público venezolano.

En modo alguno esperábamos escuchar recomendaciones sobre cómo desaplicar la Orden Ejecutiva en cuestión, de eso no se trataba; de lo que sí se trataba era de recibir recomendaciones que partieran de un conocimiento serio sobre los aspectos centrales a los que se refiere la Orden Ejecutiva en comento. Eso último, en ningún momento estuvo presente.

Otro ejemplo es lo relacionado con las denominadas “criptomonedas”. Se discute sobre si deben o no estar reguladas, si son “moneda” o no, cómo conjugar su atractivo financiero vs. su vulnerabilidad a prácticas de legitimación de capitales. Sin embargo, los Oficiales de Cumplimiento, que desde su área de competencia deben hacer frente a esa realidad, quizás no conocen los fundamentos teóricos que le permitirán hacerse de una opinión al respecto.

Hablar de “criptomonedas” y si efectivamente son una “moneda” obliga a pasearse por temas como la relación entre “Instituciones Monetarias y Regímenes Políticos” para repasar aquello de la autonomía de la Banca Central y que su independencia significa, como bien expresó BLINDER, “…primero, que el banco central tiene libertad para alcanzar sus objetivos y, segundo, que sus decisiones son muy difíciles de suspender por otras ramas del gobierno…”. O analizar eso que hace pocos días STIGLITZ afirmaba sobre las “criptomonedas”, cuando se le preguntó por qué la gente quiere bitcoins y el respondía: “la verdadera razón por la cual la gente quiere una moneda alternativa es para participar en actividades viles: lavado de dinero, evasión fiscal”.

Dicho, en otros términos, la gestión del Oficial de Cumplimiento dejará mucho que desear si no suma a su adiestramiento asuntos que por momentos se entendían extraños a su formación.

En modo gráfico: hasta ahora, haciendo uso de la jerga deportiva, las “marcas” exigidas al Oficial de Cumplimiento eran propias de un atleta amateur; hoy día, el cronómetro que le resulta aplicable es de un plusmarquista olímpico; razón por la cual, su preparación debe ser como el del mejor de los atletas de alto rendimiento.

Desde el punto de vista orgánico, toda institución bancaria cuenta con expertos en cada una de esas áreas; luego, ¿por qué desplazar la formación del Oficial de Cumplimiento hacia áreas del conocimiento de las que están encargadas otras personas? Ante tal cuestionamiento vale la siguiente interrogante: y si el Oficial de Cumplimiento no está preparado en esos aspectos de fondo, ¿cómo preguntar, investigar, no darse por satisfecho ante respuestas manipuladas y, en fin, interactuar con las áreas del negocio en provecho de la institución y de la prevención de la legitimación de capitales?

Así las cosas, el Oficial de Cumplimiento que identifique sus contrincantes y que se prepare como un atleta de alto rendimiento, estará listo para asumir una posición de verdadero liderazgo; en términos de futbol americano: de ¨Mariscal de Campo¨, siendo este el tercero de los puntos a tratar.

Hace mucho tiempo la “posición” de Oficial de Cumplimiento dejó de ser una formalidad. Sin embargo, en importantes instituciones bancarias el Oficial de Cumplimiento sigue siendo visto como una figura incómoda, contrario al buen y rentable negocio y, en consecuencia, relegado a cumplir meras formalidades.
Muy por el contrario, el Oficial de Cumplimiento tiene que ser reconocido como parte de ese equipo de alto nivel en el que se toman las más importantes decisiones de la institución; ese funcionario que puede advertir y/o sugerir la mejor forma de alejar los mecanismos de legitimación de capitales de esos nuevos productos, canales, clientes target, que el banco persigue en concordancia con la innovación propia de estos tiempos.

Aquellos Oficiales de Cumplimiento que son consultados el día antes de obtener la autorización del regulador o de “sacar” al mercado ese nuevo producto o canal y solo para cumplir con una formalidad, definitivamente, están muy aleados del óptimo.

El Oficial de Cumplimiento debe ser autónomo en su gestión y caracterizarse por preguntar, no por ser interrogado. Por supuesto, eso lo logrará si no se deja abatir por el anacronismo y, por el contrario, se ocupa de formarse al máximo y, en consecuencia, asume su rol de “Mariscal de Campo”.
De esta forma el Oficial de Cumplimiento estará jugando a ganar, no en detrimento del negocio, sino con el negocio.

Aunque en la práctica a veces luzca de esa manera, el negocio no es un contrincante del Oficial de Cumplimiento, ni este ultimo tampoco lo es del primero.
La ubicación geográfica está siendo desplazada por los espacios virtuales. Los clientes, productos y canales de las instituciones del sector bancario están en pleno proceso de cambio. La banca, como un todo, está impregnada de innovación, en pro de prestar un mejor servicio y de hacer más rentable el negocio. Eso no atenta contra la gestión del Oficial de Cumplimiento, lo que sí hace es más exigente la gestión de éste. De igual manera, el hacedor de negocios debe entender que la innovación, alto rendimiento, nuevas formas de hacer banca sí tiene ciertos límites y uno de ellos, cuidado si no el más importante, es no facilitar la legitimación de capitales.

El legitimador de capitales innova y pretende aprovecharse del anacronismo e incredulidad. Pero, la innovación también es un aliado de la prevención.
Ante tal circunstancia, el Oficial de Cumplimiento debe empeñarse en hacerle entender a los accionistas y directores de banco, así como a los ejecutivos de negocio, que entre ellos hay un factor común: procurar para la institución sanos y rentables negocios. Eso es: ¡Jugar a ganar!

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