Desafíos del oficial de cumplimiento frente al Covid-19

Desafíos del oficial de cumplimiento frente al Covid-19

Referencia de la noticia: https://www.venpais.org/cero/desafios-del-oficial-de-cumplimiento-frente-al-covid-19/

La necesidad de adaptación.

De la misma manera que la banca y los usuarios bancarios lo han hecho, el Oficial de Cumplimiento debe adaptarse a los nuevos tiempos, aún más en momentos en los que apenas se identifican las consecuencias adversas generadas por el “COVID-19” y los esfuerzos extraordinarios que deberán desplegarse para reactivar los diversos sectores productivos.

En tal sentido, si bien es cierto, el sector bancario no es el único vehículo utilizado por el legitimador de capitales, si se constituye en el que mayormente privilegia. Por ello, los bancos, de acuerdo con la naturaleza y complejidad de sus negocios; productos y servicios financieros; volumen de operaciones; región geográfica donde actúan y tecnología disponible, deben implementar un “Sistema Integral de Administración de Riesgos de Legitimación de Capitales y del Financiamiento al Terrorismo” que comprenda medidas apropiadas para reducir la posibilidad de que sean utilizados para ocultar el origen, propósito y destino de los capitales ilícitos, o para desviar fondos de cualquier naturaleza hacia el financiamiento de grupos o actividades terroristas.

El liderazgo del Oficial de Cumplimiento en un entorno de alto rendimiento.

Tal como lo señala Marc Goodman en su obra “Los Delitos del Futuro”, “…estamos construyendo una civilización sumamente interconectada, pero, al mismo tiempo, tecnológicamente insegura…” [1].

De allí que pueda afirmarse que, el principal contrincante del Oficial de Cumplimiento es el anacronismo desde la perspectiva de (a) su formación, (b) asunción de responsabilidades en función de la innovación como rasgo característico de la banca de hoy, así como (c) hechos sobrevenidos con alcance global (COVID-19).

Constantemente se invita a los usuarios bancarios a adaptarse a las nuevas formas de prestar el servicio bancario, pero vemos con preocupación que en Latinoamérica en general, los Oficiales de Cumplimiento están quedando rezagados en términos de formación y adiestramiento acordes con los tiempos que corren. Esto conlleva a que, por momentos, se nieguen espacios a negocios que lejos de comportar visos de ilegalidad o pretender legitimar capitales, puedan contribuir a prestar un mejor servicio bancario, pero también puede provocar que se permitan negocios ilícitos. Dicho de otra manera, si la banca está en fase de evolución, la formación y práctica del Oficial de Cumplimiento también debe estarlo.

Todo lo anterior permite aseverar que las tres etapas del proceso de legitimación de capitales, colocación, procesamiento e integración [2], siguen siendo las mismas, pero las actividades y comportamientos en que están representadas cada una de ellas van cambiando vertiginosamente, pues, al delincuente también le gusta la innovación y se aprovecha de las crisis.  De allí nuestra insistencia en señalar que el principal contrincante del Oficial de Cumplimiento es el anacronismo. Urge asimilar que “…el hecho de que las tecnologías actuales presenten curvas de crecimiento exponenciales en lugar de lineales es fundamental para entender la siguiente fase de la evolución humana. Vivimos en tiempos exponenciales…” [3].

El Oficial de Cumplimiento que exigen los tiempos que corren debe conocer, en lo teórico y lo práctico, de finanzas, negocios internacionales, derecho comparado, tecnología y hasta inversiones en comodities, pues, cuando se es Oficial de Cumplimiento de un banco se es Oficial de Cumplimiento de un negocio que si de algo puede presumir actualmente es de estar reinventándose, tanto por razones internas y como externas.

No se trata de ser expertos en las áreas del conocimiento antes mencionadas, y tampoco de asumir competencias que no le correspondan, pero sí de contar con todas las herramientas necesarias para entender el negocio que el Oficial de Cumplimiento debe cuidar de ser aprovechado por los legitimadores de capitales.

En modo gráfico: hasta ahora, haciendo uso de la jerga deportiva, las “marcas” exigidas al Oficial de Cumplimiento eran propias de un atleta amateur; hoy día, el cronómetro que le resulta aplicable es de un plusmarquista olímpico; razón por la cual, su preparación debe ser como el del mejor de los atletas de alto rendimiento.

Así las cosas, el Oficial de Cumplimiento que identifique sus contrincantes y que se prepare como un atleta de alto rendimiento, estará listo para asumir una posición de verdadero liderazgo.

El Oficial de Cumplimiento tiene que ser reconocido como parte de ese equipo de alto nivel en el que se toman las más importantes decisiones de la institución; ese funcionario que puede advertir y/o sugerir la mejor forma de alejar los mecanismos de legitimación de capitales de esos nuevos productos, canales, clientes target, que el banco persigue en concordancia con la innovación propia de estos tiempos.

El Oficial de Cumplimiento debe ser autónomo en su gestión y caracterizarse por preguntar, no por ser interrogado. Por supuesto, eso lo logrará si no se deja abatir por el anacronismo y, por el contrario, se ocupa de formarse al máximo y, en consecuencia, asume su rol de líder.

De esta forma, el Oficial de Cumplimiento realizará verdaderas contribuciones no en detrimento del negocio sino con el negocio.

Instituciones sanas y rentables negocios.

La ubicación geográfica está siendo desplazada por los espacios virtuales. Los clientes, productos y canales de las instituciones del sector bancario están en pleno proceso de cambio. La banca, como un todo, está impregnada de innovación, en pro de prestar un mejor servicio y de hacer más rentable el negocio. Eso no atenta contra la gestión del Oficial de Cumplimiento, lo que sí hace es más exigente la gestión de éste. De igual manera, el hacedor de negocios debe entender que la innovación, alto rendimiento, nuevas formas de hacer banca sí tiene ciertos límites y uno de ellos, cuidado si no el más importante, es no facilitar la legitimación de capitales.

Ante tal circunstancia, el Oficial de Cumplimiento debe empeñarse en hacerle entender a los accionistas y directores de banco, así como a los ejecutivos de negocio, que entre ellos hay un factor común: procurar para la institución sanos y rentables negocios, así como dar respuesta oportuna y eficiente a hechos sobrevenidos que constituyen un hito en la evolución de la humanidad. Eso es: ¡Jugar a ganar!

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